domingo, 30 de julio de 2017

El soldado.

Palabras para el Club los retos de Dácil: Filósofo, tigre, burdel, volcán.
 
Era un chico bien parecido, amable y tranquilo, su afición consistía en... leer a todo filósofo que cayera en sus manos, hacía alarde de ello siempre que podía. Esto le permitió desconectar, en algunas ocasiones, de lo vivido y hecho en las misiones asignadas a su comando.
En un "viaje" de esos, que le decía a su madre que debía hacer, aterrizó en Tailandia. Allí, fue presa de un ataque existencial, ordenó el tatuaje de un tigre ocupando toda su espalda.
Han pasado algunos años de ese episodio. Ya no está en activo pero, sus compañeros de armas no le han perdido el rastro, le han encontrado maniatado a una cama de burdel. Mientras, el Volcán Teneguía amenaza con entrar en erupción.


Olivia Falcon

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Cine de verano o autocine para el club de los retos de Dácil.




Los que la conocen han tratado  de aplicarle diversas terapias y estrategias para que mitigue su adicción. Es cinéfila confesa, no hay nada que hacer al respecto.

Devora las películas como maná.  Cuando está sumergida en cualquiera de ellas adopta el rol de la protagonista, sea este sufridor, de heroina o el que se tercie. El único que no soporta es el de injustas acciones que van en contra de los infantes y demás seres  en inferioridad de condiciones.

No le importan las nuevas tecnologías, religiosamente va al cine cada quincena, eso sin contar las que visiona en casa.

Nunca ha podido compartir un cine al aire libre, sentada en un descapotable junto a alguién a quien le importe. Piensa que nació tarde.

 

Olivia Falcón

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lunes, 12 de junio de 2017

Reto para el Club de Los retos de Dácil con la frase: “El gato esperó a que todos estuvieran dormidos para llevar a cabo su plan”.






Toda la vida le han gustado los gatos, pero después de la muerte o desaparición  de Simba no quiso tener ni uno más.

Ha pasado algún tiempo y animada por amigos y familiares decidió adoptar uno. Lo fue comentando a todos aquellos que, se le ocurrió, podían ayudarla en la adopción. No contaba con  una idea clara de edad, color, raza o sexo. Así fue como  Gara llegó al hogar. Rescatada de la calle, previa visita al veterinario, en muy poco tiempo, se ha convertido en una más. Se lleva muy bien con el miembro, de cuatro patas, más longevo de la familia. A pesar de que nadie sabe su procedencia, la edad exacta o qué le sucedió, ha adoptado a su nueva familia con total desparpajo.

Cuando los amigos de dos patas van a dormir lleva a cabo su plan.


Plan que realiza en unos pocos movimientos muy bien estudiados. Primero se hace la remolona; lo siguiente es  subirse al comodín de la habitación, donde permanence unos minutos,  transcurridos los cuales  salta al suelo y camina hacia la mesita de noche. Allí permanece por más tiempo que en el comodín. El final siempre es el mismo.

Desde la mesita de noche, sigilosamente, se va pasando a la cama para terminar enroscada en el centro de la cama, en medio de sus adoptados, donde amanece.

Olivia falcon
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sábado, 10 de junio de 2017

Reto para El club de los retos de Dácil




María Magdalena era una mujer con cierta edad, educada en postulados a la antigua usanza. Al ser hija única, el celo sobre estas premisas fue aún mayor. A pesar de todo encontraba, siempre, algún resquicio por el que respirar algo de libertad. Gustaba de la buena comida, ropa de calidad, y alguna que otra escapada, que se traducían en viajes con su grupo de amigas. Sin olvidar a su difunto Jesús Manuel.
El le enseñó todo aquello que no podía aprender por otros medios. El trabajo de Jesús Manuel le permitía viajar, por lo tanto cruzaba la frontera a Francia. Viajes que aprovechaba para ir al cine y visionar las películas que, aquí, eran imposibles de encontrar.
Mientras ella disfrutaba, en su pueblo, de su “soledad”. Como buena hija, criada en las buenas costumbres, cuidó de sus padres y cuando le llegó el turno a su esposo, también cumplió con el deber. Siempre pagó, religiosamente, la cuota mensual de la funeraria y ya tenía el ataúd elegido e incluso se lo llevó a su casa, pues era un modelo que había salido al mercado con un número concreto de existencias, no quería quedarse sin él. Pasado algún tiempo, cual sería su sorpresa que al firmar la renovación del nuevo contrato con la funeraria, le daban la opción de la incineración. No se lo pensó dos veces, cargo el ataúd y lo puso al lado de los contenedores de basura y pensó: - Estamos en la era de las energías renovables y del reciclaje, seguro que a algún pobre le hará falta y se lo llevará. Yo me ahorro el gasto de años en flores y el estar yendo y viniendo para aparentar.

Se dio media vuelta, rumbo a su casa, a la espera del desenlace-.



Olivia falcón
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viernes, 12 de mayo de 2017

Relato.




Los abuelos eran de otro mundo,-pensaba- mientras se entretenía jugando con unas fichas de scrabble.

Abuelo, como hombre de campo, siempre lleva el cuchillo canario, enfundado en la vaina y colgado de la faja que sujeta sus pantalones. Ya no recorre las laderas buscando hierba para las cabras, pero es de costumbres, se sentiría desnudo si la dejase atrás. En sus tiempos, le gustaba reunir a todo el mundo alrededor de la mesa; abrir una botella de vino con el sacacorchos y echar unos eyesques jugando a la baraja. No entendía a su biznieto, tampoco a su nieto e hijo, con tanto jueguecito moderno.  Decía para sí mismo -no importa, están - .

Mientras tanto, la abuela, ( hija del abuelo), cosía un encaje antiguo que, previamente, había descosido de un camisón de su madre, para confeccionar un disfraz de carnavales.

Olivia Falcón
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domingo, 7 de mayo de 2017