No sé si se lleva impreso en el ADN o es una conducta aprendida. El ser humano, es decir nosotros, no aprendemos, o ya venimos instruidos en no valorar, jamás, lo que se tiene. Siempre se desea lo prohibido, lo que se nos niega o no podemos obtener por diversas razones, lo cual sería un tema más amplio para tratar y en otro momento.
La cuestión es que desde niños, aún teniendo lo necesario, una familia, un amiguito fiel, no importa si es un pequeño osito de peluche, nos quedamos mirando y anhelando a esa muñeca, fría e inalcanzable a través del cristal de un escaparate.
Siempre pasa igual.
Olivia Falcón
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